
El Ramadán es el noveno mes del calendario lunar islámico, durante el cual los musulmanes ayunan desde las primeras luces del día hasta la puesta del sol. El ayuno no consiste solo en pasar hambre: es una práctica de autodisciplina, de empatía con los necesitados y de gratitud por las bendiciones cotidianas. En Estambul el mes tiene su propio ambiente, con tamborileros antes del amanecer, mesas de iftar compartidas, oraciones nocturnas multitudinarias y mensajes de luz tendidos entre los minaretes.
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Por qué ayunan los musulmanes: disciplina, empatía y gratitud
El ayuno (sawm) es uno de los cinco pilares del islam. El Corán dice que fue prescrito a los musulmanes igual que a las comunidades anteriores, para que crezcan en la taqwa, una conciencia atenta de Dios.
Desde el amanecer hasta la llamada del atardecer, quien ayuna no toma alimentos ni bebida (ni siquiera agua), no fuma y se abstiene de las relaciones íntimas. Sin embargo, muchos musulmanes dicen que el verdadero desafío es contener la lengua y el genio. El hambre durante el día sirve para sentir empatía con los pobres, y el primer sorbo de agua al atardecer, para recordar cuánto valen las bendiciones más corrientes.
¿Quiénes no ayunan?
El ayuno es obligatorio para los musulmanes adultos que gozan de salud y de sano juicio. En términos generales, están exentos o pueden aplazarlo los siguientes:
- Los niños antes de la pubertad; muchas familias les dejan probar ayunos de medio día para practicar.
- Los enfermos, si el ayuno pudiera perjudicarles; recuperan los días perdidos cuando se curan.
- Los viajeros, que pueden aplazar el ayuno y recuperarlo más tarde.
- Las mujeres embarazadas y lactantes, si temen un perjuicio para sí mismas o para el bebé; recuperan los días más tarde.
- Las mujeres durante la menstruación, que recuperan los días después.
- Los ancianos y los enfermos crónicos que no pueden ayunar; entregan la fidya, que consiste en dar de comer a una persona necesitada por cada día no ayunado.
Un mes que se adelanta 11 días cada año
El calendario islámico sigue a la luna, y un año lunar es unos 11 días más corto que uno solar. Por eso el Ramadán empieza cada año unos 11 días antes que el anterior y recorre todas las estaciones en unos 33 años.
Eso cambia también la duración del ayuno: es corto en un Ramadán de invierno y, en Estambul, puede superar las 17 horas en pleno verano. En Turquía las fechas de inicio y de fin se fijan de antemano en el calendario oficial de la Presidencia de Asuntos Religiosos (Diyanet), así que, si está planeando un viaje, compruebe las fechas del año que le interesa.
El sahur y los tamborileros del Ramadán
El sahur es la comida que se toma en las últimas horas de la noche, antes de que empiece el ayuno. Se prefieren alimentos ligeros pero saciantes, mucha agua y té; se cuenta que el Profeta animaba a hacerlo.
Una de las tradiciones del Ramadán más queridas de Estambul es la del davulcu, el tamborilero que recorre las calles del barrio antes del sahur, tocando un tambor y cantando coplas para despertar a la gente. Incluso en la era de los despertadores, la costumbre sobrevive, y a final de mes los tamborileros llaman a las puertas para recibir propinas. Si se aloja en el casco antiguo, es muy posible que oiga un tambor de madrugada.
El iftar: la mesa que se abre al atardecer
El iftar es la ruptura del ayuno con la llamada a la oración del atardecer. Siguiendo el ejemplo del Profeta, muchos lo rompen con un dátil o un sorbo de agua, seguido de sopa, aceitunas, queso, el pan plano redondo del Ramadán (Ramazan pidesi) y platos principales. El güllaç, un postre ligero de láminas finísimas empapadas en leche, es propio de este mes.
Poco antes del atardecer, la ciudad alcanza su máxima actividad, con colas para comprar pide recién hecho en las panaderías y mucho tráfico. Cuando suena la llamada, las calles se quedan de pronto en silencio. Para conocer las mesas públicas de iftar y los eventos del Ramadán en la plaza de Sultanahmet (Sultanahmet Meydanı), consulte Estambul en Ramadán.
La oración de tarawih y la Noche del Destino
En las noches de Ramadán, después de la oración de la noche, las congregaciones rezan el tarawih (teravih). En la práctica hanafí son veinte unidades, y algunas mezquitas recitan cada noche una parte del Corán para completar todo el libro a lo largo del mes.
Mezquitas como la Mezquita Azul (Sultanahmet Camii), la Mezquita de Solimán (Süleymaniye) y la de Eyüp Sultan rebosan hasta los patios. La Noche del Destino (Kadir Gecesi), que se cree que fue la noche en que comenzó la revelación del Corán, cae en las diez últimas noches y en Turquía se conmemora en la noche 27; consulte noches santas y kandiles.
Mahya: mensajes de luz entre los minaretes
El mahya es el arte de escribir palabras o dibujar imágenes en el cielo con luces tendidas en cuerdas entre dos minaretes, una tradición propia del Estambul otomano. Según la tradición, los primeros mahyas se colgaron a comienzos del siglo XVII. Las lámparas de aceite han dado paso a las bombillas, pero el oficio sigue en manos de unos pocos maestros.
Como un mahya necesita al menos dos minaretes, se ven sobre todo en las mezquitas imperiales. En las noches de Ramadán, saludos como «Bienvenido, Ramadán» o breves recordatorios sobre el compartir y la compasión brillan entre los minaretes de la Mezquita Azul, la Süleymaniye y la Mezquita Nueva (Yeni Cami).
Consejos para visitar Estambul en Ramadán
- Los restaurantes, los cafés y los museos siguen abiertos; que los visitantes que no ayunan coman y beban es completamente normal.
- Comer con discreción en la calle, cerca de las mezquitas y en el transporte público se aprecia como cortesía, pero no es obligatorio.
- El tráfico y el transporte se saturan en la hora previa al iftar, y los restaurantes se llenan al atardecer, así que planifique la cena con antelación.
- Una invitación a un iftar es un auténtico gesto de hospitalidad. Decir «Hayırlı Ramazanlar» (Ramadán bendecido) siempre se recibe con calidez.
- El Ramadán termina con las tres jornadas del Eid al-Fitr (Ramazan Bayramı), cuando la ciudad puede llenarse de gente; consulte nuestra guía del Eid.
Preguntas frecuentes
¿Tienen que ayunar en Ramadán los turistas no musulmanes?
No. El ayuno es una práctica religiosa de los musulmanes. Los visitantes comen y beben con normalidad; un poco de discreción en los lugares concurridos y cerca de las mezquitas se ve, sencillamente, como buena educación.
¿Están abiertas las mezquitas a las visitas en Ramadán?
Sí, fuera de las horas de oración. Después de la oración de la noche, las multitudes del tarawih hacen que las visitas turísticas sean por lo general imposibles, así que vaya durante el día.
¿Es el Ramadán un buen momento para visitar Estambul?
Para muchos visitantes, sí: las noches son animadas y se viven el iftar, el tarawih y las luces mahya, que no pueden verse en otras épocas. De día el ritmo es algo más tranquilo, mientras que en la hora previa al iftar el tráfico es intenso.



